Guía de Uso
El ritual anhidro. Tú decides la textura.
Cada fórmula VELANCE es un bálsamo concentrado que cobra vida sobre tu piel. Aquí te mostramos cómo activarlo, cómo emulsionarlo y cómo adaptar su textura a lo que tu piel necesita.
Tú controlas la textura
Todas nuestras fórmulas son 100% anhidras: bálsamos sin una sola gota de agua. El agua se añade en el momento del uso, sobre tu piel — nunca dentro del frasco.
Así, tú decides la textura: más agua para una emulsión ligera y fluida; menos agua para un bálsamo rico y envolvente. Una fórmula, infinitas pieles.
Más agua · Fluido ligero
Emulsión ligera que se absorbe al instante. Ideal para piel grasa o mixta y para climas cálidos.
Equilibrio · Emulsión sedosa
El punto medio, sedoso y confortable. Funciona para la mayoría de las pieles en el día a día.
Menos agua · Bálsamo rico
Textura envolvente y nutritiva. Ideal para piel seca o madura y para climas fríos.
El escudo de la mañana
Por la mañana, como primer paso de tratamiento. Deja absorber y continúa con tu protector solar y maquillaje.
Prepara la piel
Limpia tu rostro y déjalo ligeramente húmedo. La humedad ayuda a activar el concentrado.
Dosifica con la espátula
Toma una porción del tamaño de un chícharo con la espátula incluida. Nunca introduzcas agua ni dedos al frasco: conservas la pureza de la fórmula.
Emulsiona en tu palma
Coloca el bálsamo en tu palma y añade unas gotas de agua tibia. Frota hasta formar una emulsión sedosa. Más agua = más ligero; menos agua = más rico.
Aplica y protégete
Extiende sobre la piel limpia con movimientos ascendentes hasta absorción total. Continúa con tu protector solar.
El renovador de la noche
Por la noche, como último paso de tu rutina. Uso exclusivamente nocturno.
Prepara la piel
Desmaquilla y limpia tu rostro; déjalo ligeramente húmedo. La humedad activa el concentrado.
Dosifica con la espátula
Toma una porción del tamaño de un chícharo con la espátula incluida. Nunca introduzcas agua ni dedos al frasco.
Emulsiona en tu palma
Añade unas gotas de agua tibia al bálsamo en tu palma y frota hasta lograr una seda homogénea. Por la noche puedes usar menos agua para una textura más rica y reparadora.
Aplica y descansa
Masajea sobre la piel limpia hasta absorción total. Es el último paso de tu rutina: déjalo actuar toda la noche.
